Esta obra de Julián Apraiz, publicada originalmente a finales del siglo XIX, constituye un minucioso estudio crítico destinado a desmentir la supuesta antipatía de Miguel de Cervantes hacia el pueblo vasco. A través de un análisis filológico e histórico, el autor rebate las interpretaciones de críticos previos que veían en personajes como el famoso vizcaíno del Quijote una intención satírica o burlona. Apraiz sostiene, por el contrario, que Cervantes demostró una profunda ?vascofilia?, retratando a los hijos de esta tierra con respeto y resaltando valores como la hidalguía, la lealtad y la nobleza de carácter.El libro recorre no sólo el Quijote, sino también otras piezas del corpus cervantino, como El vizcaíno fingido o Los trabajos de Persiles y Sigismunda, para demostrar que el autor conocía bien la idiosincrasia y la lengua del País Vasco. Más que una simple defensa literaria, el texto funciona como una reivindicación cultural en un contexto de exaltación de los fueros y la identidad regional. Es, en esencia, un puente académico que une la figura del máximo exponente de las letras hispanas con la dignidad histórica del pueblo vasco.
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