En un municipio situado en la banlieue de París, una adolescente de origen iraní se enfrenta a las dudas y complejos derivados de la imposibilidad de parecerse a las modelos de melena sedosa de los anuncios de champú, en el instituto es víctima de acoso escolar y sus padres son exiliados políticos con pocos recursos. Su sueño es alejarse de la periferia en la que vive, llegar a París, y para conseguirlo el único medio que tiene a su alcance es el estudio. ¿Funcionará todavía el famoso ascensor social de Occidente? "La edad ridícula" es en parte un texto de denuncia de un sistema educativo que se revela discriminatorio: «Llega un momento en que hay que dejarse de historias y denunciar el mito de la igualdad de oportunidades en Francia», dice Maryam Madjidi. Sin embargo, el libro es, sobre todo, una aguda y nada complaciente forma de reconciliación de la narradora con su pasado y consigo misma.Dos voces comparten la narración de La edad ridícula, y de su yuxtaposición, de su diálogo, nace el precioso equilibrio entre vitalidad y melancolía, humor y gravedad, en el que se sostiene esta apasionante novela de transición a la edad adulta. Nathalie Crom, Télérama Probablemente es esta lucidez, teñida de una fuerte tendencia a la autoironía, lo que hace que la lectura de este libro sea tan gratificante. [...] El paisaje urbano se entrelaza con emociones íntimas, amistades y amores juveniles. En La edad ridícula casi todas las emociones están vinculadas a un lugar, a una perspectiva. Gabrielle Napoli, En attendant Nadeau
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